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Infinite Pig Theorem

David Moreno’s blog


Lunes, de vacaciones.

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Recuerdo la última vez que estuve de vacaciones. Fue en abril de 2002. Mis pubertos e imbéciles compañeros de la preparatoria creían que estar en Cancún, persiguiendo y correteando a extranjeras alcohólicas era su fin último en la vida. Nada más alejado de la realidad. Generalmente no pasa nada más allá de eso. Quizá entren a la universidad, quizá ya entraron. Y su cerebro quizá siga del mismo tamaño en que lo desarrollaron hasta el segundo grado de la primaria, cuando eran alumnos y pupilos destacados.

No he estado de vacaciones, debido a que luego de salir de la preparatoria, por allá de mayo o junio del año pasado, he estado sin hacer nada, luego entonces el descanso de no hacer nada no se pueden llamar vacaciones.

Era bonito pensar en las vacaciones. Levantarse a las doce del día, dormirse a las 4 de la mañana: Día y noche tirando código, apoyando proyectos, yendo a juntas, aprendiendo, leyendo. Algo que realmente extraño de mis vacaciones anteriores a la de abril de 2002 es la cantidad de textos que leía. En aquél entonces, sí era lo que a mi carnal le gustaba que fuera: Alguien que… Bueno… Simple y llanamente leía. O hacía como que leía. Que jugaba ajedrez, que realmente lo sentía y no se preguntaba a cada momento cómo hacer para digitalizar de una manera más eficiente el medieval juego.

Caray. Eran buenas las vacaciones, y aún cuando he pasado casi un año sin hacer nada realmente productivo, creo que necesito unas. Para no pensar, unos tres días sería suficiente, de la UNAM, de Linux México, del trabajo, de la Ibero, de mil y un cosas que caen completamente en la banalidad.

Quizá necesite darme un espacio para mí y escribir poemas en francés y jugar a ser grande viendo programas sabatinos conducidos por señores con chalecos con diseño a rombos y corbata de moño hablando sobre cuán interesante y simbólica es la herradura de la pezuña izquierda de Rocinante.

Quizá necesite bailar un poco más. No sé. Uno quiero a veces cosas en la vida, que quizá ya tiene, o que cuando llegan no saben igual. Uno se da cuenta de las cosas y se desencanta. La vida es dura, quizá apeste -aunque como dice hoy Germán Dehesa en su Gaceta del Ángel, “…la vida apesta… ¿Con respecto a qué?”-, uno idealiza algo y cuando ese algo está presente, no es precisamente lo que uno esperaba. Alguien espera un ideal, y llega… la triste realidad.

En fin, hoy es lunes, como cada ocho días xD. Hoy como cada ocho días, compro el Reforma, para buscar, sin encontrar, un artículo prometido sobre Linux México en la sección de seudotecnología Interfase. Hoy como tods los lunes, y martes y miércoles, y jueves y viernes, me sirvo café en la deslucida taza blanquiazul de CONSOL. Hoy como cada lunes se acentúa la flojera y la pereza de una forma tan estúpidamente cabrona, que me hace ponerme a trabajar en serio por ahí de las doce del día. Pensándolo bien, no necesito vacaciones, sólamente trabajar como si fuera lunes en la mañana. Y quizás en mi cama.

Y quizás en una playa.

En Cancún.

Sí, así es, siguiendo el ideal de mis sesudos compañeros de preparatoria. Total, yo fui uno de esos. Hasta que claro, conocí y traté de entender la verdadera filosofía de libertad.

Y tal como reza el Salón, con un ligera cambio al estilo Damog Punto Org: “Lunes en la mañana, he amanecido en la acera de mi casa, siento que me muero, siento que me muero, nomás borracho puedo”. Ah, qué agradable.

Vamos señores, apenas es lunes, nos faltan únicamente como 160 días para terminar con este 2003. Y de esos 160 días, nos faltan como 20 lunes (¿o luneses?) más.

No podría ser peor. Ya no hay nada más abajo del fondo. Del lunes de fondo.

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Written by David Moreno

July 28th, 2003 at 6:55 pm

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