Archive for August, 2003
A punto…
Estaba a punto de irme a dormir, cuando checando el último correo electrónico del día, vi estas fotos que decidí mostrar:

Ah… qué sabia es la naturaleza.
La cerveza que reina
Me he dado cuenta que recientemente, serán apenas tres o cuatro meses para acá, la cerveza reina en mi vida.
¡Ah, qué rica es! Aunque ahora meditándolo un poco, quizás no lo sea. No sé, a veces sabe bien, otras veces no.
El pasado jueves estuve en una reunión de Cofradía en la hamburguería Faffa’s. Había comido únicamente una sopa Maruchan, tenía unas incontenibles (que resultaron sí contenibles) ganas de defecar que me hacía temblar y sudar seco. Llegué al lugar y las ganas habían pasado. Mi esfínter lo resentiría más tarde cuando el excremento se hiciera insostenible y mi frágil cólon.
Total, pedí una cerveza Victoria -en serio que creo que no haya otra cerveza mejor- y la sentí incluso escurrir sobre mi mal cuidada faringe. Era delicioso, cada gota que tomaba era más deliciosa que la anterior y me supo a oro. Cuando me di cuenta, la pequeña botella (de la cual también me di cuenta de que son demasiado pequeñas, poco líquido) estaba vacía. Esa es la cerveza deliciosa, la que te gusta, la que no necesitas buscarle para encontrar algo. Son como mis deliciosos tenis Converse, aún cuando use zapatos, mocasiones, huaraches, botas, etcétera, siempre regresaré a mis tenis Converse, por que precisamente los uso por que son ya una parte de mí. Total que la Victoria es algo así para mí.
Mi deliciosa Faffa vegetariana arribó a la mesa y estaba presto a devorarla cuando mi buen amigo Little_Bear, que estaba sentado justo a mi izquierda y quien es ampliamente conocido en burdeles de mala nota y antros con bailarinas exxxóticas, además de su malsana afición por el chupe, me invitó una cerveza Santa Fé. En el momento me sonaba el nombre, pero no la ubicaba al 100%. El Oso me dijo que era una cerveza excelente, y reviré con un: “Falta que el nombre de Santa Fé sea por la cervecería/restaurante/antro_de_snobs Beer Factory”. La sorpresa fue mía en dos ocasiones. Uno, sí era de Beer Factory; dos) Aquello era como una mezcla de cerveza, cebolla y polvo de canela. Demasiado para mí. Y realmente no era para mí, era una cerveza de lo más amarga, desabrida diría mi madre.
Uno se queda con lo que es. Cada quien refleja lo que es. Yo soy una Victoria (;-)), aquél es una Indio, y el otro es una Sol oscura -ya luego explicaré por qué, en otra ocasión que escriba algunas líneas sobre cervezas, soles, filósofos y sarcasmos-.
Buenas noches.
Simplemente escribir…
Alguien se ha puesto a escribir un texto similar al que en estos momentos escribo en algún lugar inusual, o simplemente en algún lugar diferente al que siempre se usa?
Generalmente yo escribo cualquier cosa, trabajo, me hago güey desde mi computadora posicionada dentro de mi habitación, en un escueto escritorio. Ahora que menciono la palabra ‘escueto’ me doy cuenta de que realmente es una palabra que se ha popularizado de tal forma que ha dejado de ser divertido usarla. Es como el místico y hermoso ‘chale’. A principios de los noventas era bonito usarlo, a mediados era un sinónimo de protesta, a finales y principios de siglo, lo usan hasta las viejas pendejas de la Universidad Iberoamericana (:-D) -en fin, omitan comentarios al respecto-.
Pero regresando a lo que me compete, escribir una columna, un diario, llenar un blog desde otro lugar es realmente interesante. En estos momentos me encuentro en el comedor de mi casa, que aunque no es la gran maravilla, hace que cambies el panomara del cual tienes concebido el espacio donde cada uno invierte/pierde/trabaja el tiempo en Internet.
Dejo de ver las paredes rayadas, fotografías y postales, el olor a cigarro, todo lo que ocupa un lugar en el espacio de mi habitación/cubil se reemplaza por una linda mesa de madera (¿será caoba?), la cansada silla de oficina se sustituye por una silla rústica con un cómodo sillín acojinada. Y no sólo eso cambia, tu concepción del ambiente, de lo que rodea (pero no físicamente, si no como el ‘aura’ del Internet).
Es muy interesante analizar todo esto. Y es aún más cómodo. He escrito un par de bitácoras desde otros lugares quizá más… poco comunes, como por ejemplo usando el WiFi de un restaurante Sánborns, o desde un congreso (más bien seminario) en cómputo, pero nada como ésto. Quizás la expectativa de ser viernes a las ocho de la noche, me cree esa sensación de hacer algo, de que el Internet dejará de ser algo presente para convertirse en un delicioso pasado cuando tenga una caguama de Victoria en la mano.
Sería interesante escribir una bitácora desde una fiesta. Quizás algún día lo haga, en alguna fiesta (pero una verdadera fiesta) donde:
- No se me tache por ser geek.
- Me permitan colgarme de una red o al menos de un acceso mortal (telefónico) a Internet.
- Esté lo suficientemente a salvo mi computadora (u ordenador como dice mi buen amigo Ismael Olea) de cualquier líquido, fritura, licor o cualquier sustancia de origen extraño.
- Haya algo interesante que escribir (aunque generalmente no hay nada, sólamente se escriben sensaciones y banales impresiones de mi escueta (¡agr! Otra vez) vida.
Cuando todo ésto se pueda prevenir, entonces será sencillo. Mientras tanto me entretengo esperando a hacer algo en este mísero viernes de no-quincena y tratar de disfrutar un poco más mi nueva experiencia de escribir bitácoras en donde no me quieran y sólo ande de metiche.

