Cena mexicana
Ayer pude por fin tener dinero que tenía parado y que me hacía no tener un sólo bolívar (Ana me prestó 10’000 bolos que me sirvieron para comer un día y comprar un multiabono en el metro). Con ese dinero, Manuel me acompañó al supermercado Cada a comprar algunas cosas para tenerlas en casa de José. Compramos varias cosas interesantes (lo siento, no hay fotos :() y decidimos hacer una cena mexicana (intentamos llamar a José y a Susana a sendos teléfonos celulares para avisarles que no cenaran, pero ninguno atendió :().
Lo primero que agarré fue un queso que terminó estando bien rico, como una especie de gouda, manchego o algo así, compré tortillas El Taquito (que saben a tortillas Milpa Real de Bimbo, no estaban tan mal), incluso encontramos ¡latas de frijoles La Costeña! Obviamente compré dos latas (aunque estaban un poco caras, alrededor de 12’000 bolívares, como 60 pesos cada puta lata), frijolitos bayos
También encontramos salsa taquera La Costeña (sólo había dos botellas y compré una): Es extremadamente raro ver en un súper sólo tres latas de frijoles o dos botellas de salsa, de verdad que uno piensa, ¿es que nadie come salsa picante en este país? ¿Qué nadie come frijoles? ¿Dónde están los frijoles charros? “Joven, ¿dónde puedo encontrar salsa Valentina para las palomitas?”, jeje
Otra cosa interesante que vimos y compré fue lengua de cerdo. Dos lenguas de cerdo (que me hicieron recordar los tacos de cabeza y tronco de oreja que comíamos fuera de la Dos Naciones :)) que me costaron ¡tres mil bolívares (como 15 pesos, jeje)! Obviamente no tengo ni la más remota idea de cómo cocinar la lengua, pero Internet puede ser de utilidad
También me emocionó mucho comprar cervezas aunque no había Corona. Compramos 12 Soleras azules, que saben bien y costaron 910 bolos (como 4.50 pesos) cada una, también compré agua de polvo (Tang y otras marcas raras), jugo de naranja, pan para sandwiches Bimbo, agua natural, una salsita como para botanas llamada Jalisco, aguacate (el cual aquí es medio extraño, es mucho más grande que el aguacate hass de México, y tiene forma rara y es un poco más verde), una ensaladita de col y zanahoria, brownies, unos papitas pero de platanitos que saben super chidos (los cuales le robé a Ana cuando íbamos a San Cristóbal). También compramos cocas light (con eso de que le robo la coca a Susana :P), carne para asar y pechugas de pollo sin hueso. Todo bastante agradable, me divertí mucho comprando todo eso.
Llegamos a casa de José y no estaba porque se fue al cine con su novia así que Manuel y yo nos pusimos a cocinar (él más que yo :P) y terminamos cenando ricos tacos (la salsa taquera estuvo mejor de lo que me imaginé) y la carne estaba chida. Ahora para volvérselo a dejar claro a Manuel: A los putos tacos no se les pone zanahoria, ni mucho menos se le unta mayonesa a la tortilla. Al menos yo cené bien rico, taquitos con carne chida, con frijolitos, salsa, queso y cervecitas frías. Sólo de recordarlo se me antojan otra vez
De lo que se perdieron José y sus papás

