Imoqnarra acerca de su nuevo trabajo en la Ciudad de México.
Cabrones, neta: ¡Ya no queremos más gente en esta ciudad! Para llegar al trabajo lleva hasta dos horas y de regreso también (en día de tráfico pesado, pero ha llegado a tomar hasta tres y media), en un trayecto de menos de 15 kilómetros. Somos demasiada gente aquí. Ni nosotros mismos nos queremos. La gente del DF no quiere a la gente del Estado de México, ni viceversa. Menos a los recién llegados.
Siéntanse a gusto en sus pueblos, vengan a congresos de software libre, de vacaciones, pero no se vengan a trabajar, no emigren a la Ciudad de México, ella no les dá la bienvenida: Son malvenidos, váyanse, seguramente en su casa los extrañarán. Se van a espantar cuando yo les aviente el coche con el fin de pasar primero que ustedes, evítenme la pena de hacerlos sentir mal.
Desde luego, Imoq, no es nada personal contra ti, es solamente un sentimiento frustrado de no poder moverme en la ciudad que me vió nacer y me ha visto crecer y desarrollarme y que no dejaré tan fácilmente. La gente del interior de la República Mexicana quiere estar en el DF (sí, no todos) y la gente del DF o quiere irse de aquí o prefiere morirse :). No, no mates a un chilango y hagas patria, muéstrale algún terrenito por el norte o el occidente del país y haz que muchas personas vivan felices. Yo te lo agradeceré y la próxima vez que visite tu ciudad prometo comprar recuerditos y hacer hasta lo imposible por reactivar la economía en tu lugar de origen.
Entre tanta hostilidad en esta ciudad uno termina siendo hostil, siempre de malas, hasta la madre de tráfico, de gente, de ir y venir: Y luego se quejan de que los chilangos son hostiles fuera de su olla de presión. No lo empeoren, no vengan al DF. Evítenos y evítense la pena.
Lo que sí es una lástima es que nuestro país sea tan centralista, que alrededor del 25% de personas viven en una superficie aproximada de sólo 4’500 km², mientras que el otro 75% tiene los otros 2 millones de km² que conforman este país, ¡para ellos solitos! Yo por eso, voy a vivir mi vejez en la isla Clarión, que forma parte del archipiélago Revillagigedo, en el Océano Pacífico, entre la costa de Baja California Sur y Colima, usando un taparrabos, comiendo iguanas y disfrutando de la vida sin preocupaciones, pues total.