November 2007 Archives

Historias neoyorkinas III

| | Comments () | TrackBacks (0)

Fuimos rahep y damog a comprar comida cerca de la oficina. Generalmente lo más barato es ir a un deli, donde como en todos lados, mexicanos cocinan y preparan la comida. La chamaca se quedó en el cajero y yo me fui directo al mostrador de comida y vi los letreros para ver qué pedía.

- Next? Sir, what do you need? - Me preguntó un oaxaquita, un guadita cualquiera, del otro lado del mostrador.

- No, pos deja veo. - Le contesté. No era la primera vez que hablaba con alguno de ellos en español. No hay nada más patético en la vida que dos mexicanos hablando en inglés, cuando al menos uno de ellos sabe sobre la situación de ambos.

Había pollo frito, una gran cantidad de sándwiches, wraps, arroz, etc.

- Quiero pollo frito con ensalada, por favor, mano. - Sí, a veces como ensalada y le pongo dressimiento. A veces como ligeramente más sano que en México.

- Muy bien. - Luego, señalando el pollo rostizado del mostrador dice: - ¿Cómo lo quiere? ¿Se lo pico o así entero?

Medité por medio segundo y no pude evitar esbozar una sincera sonrisa y soltar una liviana carcajada. Luego de cerca de dos meses y medio de estar en Nueva York, era la primera vez que un mai cualquiera me albureaba.

- ¡Chale! - dije divertido.

- Psssssssssssooooooooohchiaaaa, sin albur joveeeeeeen - cantó el mai delatando el barrio bravo en el que seguro vivía en el vecino país del sur.

damog y maggit :-D

| | Comments () | TrackBacks (0)

My princess y su rey ;)

Gracias

| | Comments () | TrackBacks (0)

En este país nos podemos sentir a veces un poco fuera de lugar. Este fin de semana es una prueba de ellos; la mayoría de gente a nuestro alrededor van a sus casas a comer pavo y a pasarla con sus familias, agradecen por lo que tienen, etc. No toda la gente por aquí es como muchos creemos que son.

Yo hoy, y para variar un poco, quiero también dar gracias :)

Únicamente le doy gracias a Dios, sea lo que Éste sea. Le doy gracias por darme la vida y darme la oportunidad de vivirla intensamente como lo hago actualmente. Por tener la mujer en la que que un gorila como yo ni siquiera podría pensar con estar. Por tener una familia completa y maravillosa, padres que me quieren y aman, y a los cuales amo y respeto y admiro profundamente. Por bendecirme con una (quizás no muy grande, pero igual de especial) familia como la mía. Le agradezco que me permita luchar por mis sueños e ideales y permitirme lograrlos y alcanzarlos; le agradezco que me permita hacer lo que más me gusta hacer; por permitirme soñar con volver y formar una familia; por permitirme desarrollarme plenamente como profesionista y como ser humano. Y le agradezco por que, como desde hace muchos años lo he pensando, lo único que nos quedará después de la vida y del fin de los tiempos, es el amor. El amor es lo único que nos queda.

Por eso doy gracias a Dios :)

Historias neoyorkinas II

| | Comments () | TrackBacks (0)

El simpático personaje que escribe en este blog ha olvidado de rasurarse la barba. Lleva sin afeitarse alrededor de dos meses. Aún cuando la barba no le aparece tan tupida como quisiera, tiene algo de espesa ya en estos momentos. Aunado a esto, este personaje no puede ocultar su latinicidad por su color de piel y de cabello.

Dicho lo anterior…

Afuera de la oficina está un árabe en un carrito donde vende café, jugos (de botellita, no naturales) y una cantidad variada de panes y bagels. Este simpático regordete acudió a él buscando tapar el hueco que tiene en el estómago por las mañanas.

- Hello. I want an orange juice and a suger doughnut, please.

- OK - contestó. Luego dudó un poco, me vio con curiosidad y se atrevió a preguntar: - Hey, where are you from?.

Extrañado contesté: - Mexico.

- Uhm! - Meditó dubitativo un poco. Luego volvió a preguntar: - Are you muslim?

Chale. ¿Por el abundante vello facial? ¿Por el color de piel morena? ¿Por el cabello negro? ¿Por todo lo anterior?

- Hah, no, do I look like one? - Rió el personaje, al que sólo le faltaba un gorro de charro y una camiseta de la selección nacional manchada de carnitas y sosteniendo una Tecate para dejar claro que no era musulmán, seguramente.

- Yeah.

El carismático personaje lo contempló un instante y se retiró luego de recibir jugo y pan y pagarle con la moneda que hace comunes a tantos inmigrantes, desde un árabe vendedor de cafés despistado, hasta un mexicano programador que parece musulmán.

Historias neoyorkinas I

| | Comments () | TrackBacks (0)

Salía este humilde personaje de trabajar aquel viernes ya entrada la noche. De hecho, ya pasada, porque era ya de madrugada, la una de la mañana.

Caminaba este cándido personaje por la 8va avenida a la altura de la calle 155. Luego de peripecias en la indecisión propia de la mente del regordete y el sistema de transporte público neoyorkino, se encontraba a una cuadra de su hogar a las tres de la mañana. Se paró en una tienda veinticuatro horas en la que sólo atendían en la ventanita.

- Hey, can I have a marble bread? - Preguntó pensando en un bonito panqué mosaico que ya había comido en anteriores ocasiones en el mismo lugar.

- Sure, it’s 6.50.

- Verga de mono encuerado - Pensó el simpático personaje. Quizás por ser tan tarde le suben encabronadamente los precios hasta al pan. Extendió un billete de 20 dolores. Recibió 13.50 de cambio. Vio al tendero estirarse para arriba y alcanzar las cajetillas de cigarros.

Resignado, el cansado personaje se fue a su casa con el estómago vacío y con una cajetilla de Marlboro.