Bueno pues las Olimpiadas ya terminaron. Ésto es una buena noticia dado que
Raquel ya me dejará desvelarme en las noches otra vez viendo capítulos viejos de Sex and the City y Will & Grace que pasan siempre en CBS (o una de esas televisoras secundarias) a la medianoche. Sin embargo, hay algo que me gustaría comentar al respecto de las olimpiadas.
Ésta fue la primera vez que viví un evento de tal
envergadura (qué palabra tan soez) fuera de casa, fuera de México. Me di cuenta de que a algunos gringos sí les importa representar a su país dignamente y no traerle medallas al presidente, si no llevárselas a su casa y llenar de orgullo a su familia. Aquí no se andan con mamadas de que se vanaglorien por las medallas que sacan, los medios de televisión no los maman, simplemente se alegran de que diariamente haya hasta decenas de medallas de oro. Tienen mejores cosas que engrandecer, como por ejemplo, Michael Phelps y compañía. Si yo fuera gringo me llenaría de orgullo ver a mi país ganando en muchas competencias, luchando el mismo nivel que los mejores del mundo de otros países. Si fuera gringo o si fuera cualquier otra cosa (menos chino), en todo caso.
Ésta fue la primera vez que veo cómo es la transmisión por televisión de unos JO diferente a como lo hace Televisa o TV Azteca. Aquí no hay
compayitos, ni
güiri-güiris, ni "el color", ni dan importancia a los turistas nacionales que se dieron la vuelta para allá viéndolos nada más haciendo el ridículo frente a un imbécil al cual no podría importarle menos. No pasan a la gente afuera de las sedes embriagándose. No les interesa ser "el primer medio en el mundo en llegar a China", como Televisa hizo teniendo a un pelado allá desde hace como tres años. Sí hay varios reportajes previos, pero no son de cómo Chonita, que es campeona en caminata de la Magdalena Mixhuca, tiene que guisar y mandar a la escuela a sus once hijos, luego irse a trabajar de taxista y en las noches entrena en las canchas del deportivo donde hay un sólo farol funcionando. Los reportajes son de un cabrón que fue a la guerra en Irak, le mutilaron las piernas y ahora se prepara para competir en los paralímpicos y seguir representando a su país con orgullo. Quiero ver cuándo, en primer lugar, alguien es lo suficientemente patriota en México para irse a la guerra con otro país. Y estoy hablando de un gringo que quiere a su país, no cualquier paisanito hecho gringo y mandado a la guerra a la de agüevo. Puedes estar a favor o en contra de la guerra en Irak, pero no es un juego de niñetes ir y poner tu culo para que lo balaceen. Y así hay varios.
En los primeros días, entrevistaron a Bush en el estudio de NBC (igual, no importa si eres pro- o anti-), y cambiándole a Galavisión (que es la mierda de Televisa en Estados Unidos) entrevistaban a Carlos Hermosillo. Los medios aquí se enfocaban en darle la mayor cobertura a Michael Phelps, sus ocho medallas, y cómo iba a encomendarse a su mamá y su hermana. Al ver Azteca América, veo que los comentaristas lloran (sí, lloran) por la primera medalla de oro en Beijing (
caso que ya fue documentado apropiadamente en nuestro blog hermano,
penAjena). Al competir Phelps, pasan imágenes del estadio de los Baltimore Ravens lleno hasta su madre para que todos los vecinos de Phelps vean la competencia. En México pasan la típica escena de la familia del competidor en su sala, sus ocho hermanos, sus siete hijos, su dieciséis tíos y la mamá al borde del llanto por ver al hijo llegar en vigesimo-séptimo lugar.
Vaya, las transmisiones en México son una mamada. Es puro atole con el dedo y sí, a final de cuentas, puro entretenimiento chaquetero.